"Joven: Si Dios te pide, dale; Si te busca, déjate encontrar; Si te llama, respóndele… Si necesitas ayuda, llámanos al 829-719-5238 o escríbenos a: pastoralvocacional.dsm@gmail.com"

ESCUELA SAN LORENZO MARTIR

ESCUELA DIOCESANA PARA EL DIACONADO PERMANENTE SAN LORENZO MARTIR

La Escuela de Formación al Diaconado Permanente de la Diócesis Stella Maris, es una institución eclesial creada por la diócesis para preparar a los candidatos que desean recibir el ministerio del diaconado permanente en la Iglesia Católica. Su finalidad es acompañar, instruir y formar integralmente a los aspirantes en las dimensiones humana, espiritual, teológica y pastoral, de modo que puedan ejercer su servicio con fidelidad y madurez.

D. Lorenzo: "Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?"; San Sixto: "Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás".

FUNDAMENTACION BIBLICA

Hch 6, 2-5 “Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas. Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea.

De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra». La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos.

1Tm 3, 8-9.12-13 “De la misma manera, los diáconos deben ser hombres respetables, de una sola palabra, moderados en el uso del vino y enemigos de ganancias deshonestas.Que conserven el misterio de la fe con una conciencia pura. Los diáconos deberán ser hombres casados una sola vez, que gobiernen bien a sus hijos y su propia casa. Los que desempeñan bien su ministerio se hacen merecedores de honra y alcanzan una gran firmeza en la fe de Jesucristo.

FUNDAMENTACION ECLESIAL

Surge como respuesta a la misión de la Iglesia de formar ministros ordenados que sirvan en comunión con el obispo y los sacerdotes. Con una Dimensiones de la formación:

Pastoral: Capacitación práctica para el servicio en la comunidad: predicación, catequesis, acompañamiento, caridad.

Humana: Desarrollo de virtudes, madurez afectiva y equilibrio personal.

Espiritual: Profundización en la vida de oración, sacramentos y espiritualidad diaconal.

Teológica: Estudio de la Sagrada Escritura, teología, liturgia, moral y doctrina social de la Iglesia.

Algo que debes saber

1Tm 3, 8-9.12-13 “De la misma manera, los diáconos deben ser hombres respetables, de una sola palabra, moderados en el uso del vino y enemigos de ganancias deshonestas.Que conserven el misterio de la fe con una conciencia pura. Los diáconos deberán ser hombres casados una sola vez, que gobiernen bien a sus hijos y su propia casa. Los que desempeñan bien su ministerio se hacen merecedores de honra y alcanzan una gran firmeza en la fe de Jesucristo.

  • El diacono esta ordenado, “no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio (servicio)” (LG, n. 29). Esta diferencia no es insignificante. El diaconado, que en la concepción anterior se reducía a una orden de paso al sacerdocio, recupera así su lugar y su especificidad.
  • Si hay alguien grande en la Iglesia es Él, que se hizo el más pequeño y el siervo de todos. Todo comienza aquí, como nos recuerda el hecho de que el diaconado es la puerta de entrada al Orden. Y diácono se permanece para siempre.
  • Los diáconos son los custodios del servicio en la Iglesia, por consecuencia se puede decir que son los custodios del poder "verdadero" en la Iglesia, para que nadie vaya más allá del poder del servicio.
  • La disminución del número de sacerdotes ha llevado a la dedicación prevalente de los diáconos a tareas de suplencia que, aunque importantes, no constituyen la naturaleza específica del diaconado. Son tareas de suplencia.
  • Las diaconías (territorios). En la gran metrópoli imperial se organizaron siete lugares, distintos de las parroquias y distribuidos por los municipios de la ciudad, en los que los diáconos realizaban una labor capilar en favor de toda la comunidad cristiana, en particular de los "más pequeños", para que, como dicen los Hechos de los Apóstoles, ninguno de ellos pasara necesidad (cf. 4,34).
  • Los diáconos no serán "medio sacerdotes", o curas de segunda categoría, ni "monaguillos de lujo"; no, por ese camino no se va; serán servidores solícitos que hacen todo lo posible para que nadie quede excluido y el amor del Señor toque concretamente la vida de las personas.
  • En primer lugar, espero que seáis humildes. Es triste ver a un obispo y a un sacerdote pavonearse, pero es todavía más triste ver a un diácono que quiere ser el centro del mundo, o el centro de la liturgia, o el centro de la Iglesia. Humildes. Que todo el bien que hagáis sea un secreto entre vosotros y Dios. Y así dará frutos.
  • En segundo lugar, espero que seáis buenos esposos y buenos padres. Y buenos abuelos. Esto dará esperanza y consuelo a las parejas que pasan por momentos de fatiga y que encontrarán en vuestra sencillez genuina una mano tendida.
  • Seáis centinelas: no sólo que sepáis divisar a los lejanos y a los pobres -esto no es tan difícil, sino que ayudéis a la comunidad cristiana a divisar a Jesús en los pobres y en los lejanos, ya que llama a nuestras puertas a través de ellos. Dimensión catequética y profética.
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